lunes, 23 de noviembre de 2015

Inteligencia Artificial
¿Hacia dónde nos lleva?

Introducción:

     En el siguiente texto ahondaremos sobre un tema muy interesante como lo es la inteligencia artificial (IA), el funcionamiento  de las primeras computadoras y los avances tecnológicos, así como la creación de robots inteligentes capaces de realizar ciertas actividades que un ser humano y la visualización de un futuro lleno de máquinas inteligentes.

Desarrollo:

     En los años cuarenta se pusieron a funcionar las primeras computadoras, las cuales fueron llamadas “cerebros electrónicos”, ya que podían hacer sumas. La industria de las computadoras no dejó de evolucionar y, de pronto, aquellos enormes aparatos con grandes cintas de carrete se volvieron pequeños y mucho más fáciles de operar, hasta tener hoy en día computadoras portátiles muy indispensables al alcance de nuestras manos.
     Con la evolución de las computadoras surgió la creación de “robots” (Karel Capek, 1921) que han dejado de ser sinónimo de androides metálicos. El industrial estadounidense Joe Engelberg construyó un prototipo en los años cincuenta, y en la década siguiente vendió su primer robot útil.  Aunque la robótica tiene el objetivo de poner a las máquinas a trabajar en todas las áreas posibles, esto es caro y complicado.
     En los Estados Unidos han logrado crear un modelo que es capaz de caminar, captar el movimiento de una pelota en el aire y cacharla con su mano mecánica. Sin embargo, para ejecutar un movimiento tan sencillo, el costoso robot (que asemeja más a una maraña de alambres y pistones hidráulicos que a un humano) está conectado a varias computadoras que trabajan a su máxima capacidad intentando coordinar lo que detectan los “ojos” (varias cámaras de video) y el movimiento del brazo y la mano.
     Un día, la producción en masa hará a los robots baratos. Si algunos tendrán una figura semejante a la nuestra, está por verse. Lo que parece más factible es que sus cerebros electrónicos tengan algún grado de inteligencia.
     La inteligencia artificial (IA) puede definirse como el medio por el cual las computadoras, los robots y otros dispositivos realizan tareas que normalmente requieren de la inteligencia humana. Por ejemplo, la resolución de cierto tipo de problemas, la capacidad de discriminar entre distintos objetos o el responder a órdenes verbales. La IA agrupa un conjunto de técnicas que, mediante circuitos electrónicos y programas avanzados de computadora, busca imitar procedimientos similares a los procesos inductivos y deductivos del cerebro humano. Se basa en la investigación de las redes neuronales humanas y, a partir de ahí, busca copiar electrónicamente el funcionamiento del cerebro.
     Se espera que en poco tiempo, imitando el funcionamiento de nuestro cerebro, las computadoras ya no tendrán un gran procesador, sino miles (y más adelante millones) de pequeños procesadores totalmente interconectados entre sí, lo que permitirá la maravillosa capacidad de aprender a través de experiencias recogidas por los “sentidos” de la máquina (cámaras de video, micrófonos, etcétera).
¿Qué podemos esperar en el futuro?
     Se han hecho cuantiosas predicciones de lo que la aplicación de las técnicas de IA traería en el futuro; algunas podrían ser realidad en poco tiempo y otras parecen francamente especulativas.
     Al parecer la inteligencia artificial promete un mundo fantástico, pero ¿realmente lo será? ¿Qué pasará, por ejemplo, con la enorme cantidad de seres humanos que no tienen acceso a la educación ni a la tecnología?, ¿qué pasara con las relaciones humanas y con la economía, con la enorme brecha entre ricos y pobres, entre desarrollo y subdesarrollo? No sabemos a ciencia cierta cuál será el futuro de la humanidad, pero sí sabemos que indudablemente cambiarán las relaciones de producción y quizá de comunicación. Es altamente probable, por ejemplo, que se agrave aún más el problema del desempleo; que se transformen radicalmente los conceptos de ocio y tiempo libre; que cambien las relaciones laborales entre patrones y trabajadores; que haya una revolución aún mayor en cuanto al acceso a la información y que se agudicen las diferencias entre países hacedores de tecnología y de aquellos históricamente dependientes. Es casi seguro que la inteligencia artificial y el desarrollo tecnológico subsecuente estarán al servicio de una minoría. Si por el contrario, el desarrollo tecnológico –y específicamente la inteligencia artificial— se utiliza para lograr que todos en este planeta logremos un mejor nivel de vida en estricta relación con el medio ambiente, tal artificio será realmente inteligente.

Conclusión:

     Si bien es digno de admiración cómo ha evolucionado la tecnología y todos los beneficios que nos proporciona, también deberíamos tener en cuenta las limitaciones a las que se enfrenta.
     Las máquinas carecen de mecanismos intuitivos y se basan sólo en el método automático de prueba y error; por ello, no tienen la capacidad de reaccionar ante situaciones inesperadas ni la posibilidad de generalizar acontecimientos distintos.  Las máquinas carecen de creatividad, aspecto hasta ahora totalmente humano. En las máquinas no existe una interrelación creativa, y los cambios de contexto no implican una modificación sustancial entre sus circuitos y programas; el medio circundante no modifica estructuralmente sus funciones.  La mente humana está provista de valores producto de la interrelación social; al carecer de aquéllos, las máquinas no pueden evolucionar o auto perfeccionarse.

Reflexión:

¿Por qué he elegido ese tema?
Considero que es un tema sumamente importante, ya que vivimos en una era moderna y de constante actualización tecnológica, y para muchos nos invade la duda de que podrá surgir en el futuro, que tanto podría beneficiarnos o  afectarnos, nos preocupa de cierta manera tener repercusiones.

¿De dónde partí para empezar a escribir?

Empecé a escribir desde la idea principal del texto, enfatizando los temas principales que a continuación se leerán, para generar interés.

viernes, 23 de octubre de 2015

¿Qué es ser un estudiante en línea?




“Estudiar no es un acto de consumir ideas, sino de crearlas y recrearlas.”
 Paulo Freire


Hoy en día el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) han venido a transformar la forma en como interactuamos y la manera en como aprendemos; dando pie a la creación de escuelas virtuales, en las que podemos seguir con nuestros estudios desde la comodidad de casa, o bien desde nuestro lugar de trabajo u otro, esta modalidad de estudios presenta nuevos retos y desafíos.

Es muy importante mencionar también la evolución de las etapas en la modalidad abierta y a distancia.


  •    Etapa 1- Enseñanza por correspondencia.
           (Surge a finales del siglo XIX y principios del siglo XX)

Las únicas herramientas con las que contaba el alumno para su aprendizaje eran los medios impresos y servicios postales.


  •  Etapa 2- Enseñanza multimedia.
      (Surge a partir de 1960)

La enseñanza era instruccional y contaba con material impreso, audiovisual y cada vez más material electrónico; utilizando los medios de comunicación como el teléfono, televisión y recursos audiovisuales.


  •    Etapa 3- Telemática. 
        (Surge a partir de 1970)

Ligada a la evoluciones de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, se caracterizó por la inserción  de las telecomunicaciones con otros medios educativos como el CD-ROM.


  •   Etapa 4- Enseñanza colaborativa basada en   internet. 
          (Surge a partir de 1990)

Los recursos que se utilizan pueden ser enviados a través de la web, y se clasifican en  sincrónicos (chat, videoconferencia) y en asincrónicos (correo electrónico y foros de discusión). El estudiante toma un papel activo y autogestor, de la mano de un docente que se transforma en una guía que facilita el aprendizaje.

Para poder ser un estudiante en línea se deben tomar en cuenta las siguientes características.

  • Actitud proactiva. Total autonomía y libertad para tomar decisiones respecto a la manera de  aprender y desempeñarnos.
  • Compromiso con el propio aprendizaje.
  • Conciencia de las actitudes, destrezas, habilidades y estrategias propias. Generar y  potencializar estrategias que nos  faciliten la recepción y el análisis de la información, a nuestro propio ritmo.
  • Actitud para trabajar en entornos colaborativos. Nos da la oportunidad de trabajar en colaboración con  otras personas, conocer sus puntos de vista  y enriquecer nuestro propio desarrollo.
  • Metas propias.
  • Aprendizaje autónomo y Autogestivo.



Pero también nos enfrentamos a retos tales como:

  • Dejar atrás el aprendizaje dirigido. Ser autogestivo, autocrítico y reflexivo.
  • Evita memorizar y repetir el conocimiento. Analizar, procesar, y apropiarnos de nuestros conocimientos.
  • Dejar atrás los entornos competitivos.
  • Gestión y administración del tiempo. Crear una agenda de actividades que nos permita programar todas las actividades.
  • Destrezas comunicativas. Potencializar nuestras habilidades de lectura y escritura, evitar el uso excesivo de mayúsculas, que en un ambiente en línea se consideran Netiquetas, las cuales significan gritar.


Ser un estudiante en línea no es fácil ni difícil, basta, con aplicar estrategias y acciones que nos permitan autogestionar nuestro aprendizaje, asimismo, resulta fundamental crear un compromiso, así como desarrollar nuestra comprensión lectora, puesto que el entender lo que leemos nos evitará frustraciones y pérdidas de tiempo. 




Fuentes de información 
Bautista, G., Borges, F., & Forés, A. (2006). Didáctica universitaria en Entornos Virtuales de Enseñanza-Aprendizaje. Madrid: Ediciones Narcea.
Cabero Almenara, J., & Llorente Cejudo, M. (2008). La alfabetización digital de los alumnos.Competencias digitales para el siglo XXI. Revista portuguesa de pedagogía, 7-28.
García Aretio, L. (2014). Bases, mediaciones y futuro de la EaD en la sociedad digital. Madrid: Editorial síntesis.
Ortíz, J. R. (1998). La educación a distancia en el umbral del nuevo paradigma telemático. Recuperado el 19 de Agosto de 2014, de http://goo.gl/TNEVsb
Palacios-Jiménez, N. M. (2005). Un panorama de la educación a distancia. Revista Médica del Instituto Mexicano del Seguro Social, 461-463.